La Bal de Chistau (Valle de Chistau) se extiende por la cuenca del río Cinqueta, (afluente del río Cinca), ofreciendo una gran variedad de paisajes. Praderas, bosques y riscos ocupan este territorio lleno de peculiaridades.

Sus pueblos han conservado en buen estado la arquitectura pirenaica de montaña que tanto les caracteriza: estrechas y empinadas calles, casas de piedra, tejados de pizarra, puertas de madera con tejadillos también de pizarra que abren a patios empedrados, torres y ventanas labradas en las casa fuertes.

Antiguamente, el pequeño pueblo de Badaín era la puerta de entrada al valle. Desde allí partía el camino que, a través de Saravillo, llevaba a Plan. Otra ruta de entrada al valle era desde Salinas por los pueblos de la Comuna (Sin, Serveto y Señes).

Desde mediados del siglo pasado, se descubre un valle pleno de belleza y unas gentes con personalidad propia que conservan su propia lengua, el chistabín y sus costumbres.